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jueves, 18 de septiembre de 2014



UNA REALIDAD EDUCATIVA PARA CONTAR CON MAS EDUCACION, MEJOR EDUCACION, NUEVA EDUCACION.
Por: Marcial Herrera Sullcani
Es pues, muy preocupante, desde el punto de vista cotidiano, seguir haciendo lo mismo y esperar que los resultados sean diferentes. Si deseamos que la educación boliviana responda a criterios de calidad se hace necesario contar con políticas, teorías, instrumentos y, sobre todo, una mentalidad diferente a las actuales, de lo contrario seguiremos mirándonos el ombligo y contemplando nuestro pasado pensando que todo está bien, aunque con algunas “fallas” pero todo está bien y podremos continuar dando vueltas en el centenario círculo de nuestro confort, con algunos ajustes o reformitas que habría que hacer.
Mientras seguimos así, otros países están avanzando a pasos agigantados en su desarrollo científico y tecnológico, están abriendo mercados para sus productos y están buscando bienestar para su población, procurando cerrar el círculo virtuoso de mejor educación, mayor desarrollo, mejores ingresos estatales y sociales y mayor bienestar en la población.
Mientras que estos países están pasando de la era del conocimiento para entrar a la era del concepto, nosotros recién estamos pensando como entrar a la era de la industrialización de nuestras materias primas y, a nivel agropecuario andino queremos tener seguridad alimentaria con base en el arado egipcio comunitario.
Asimismo echamos culpa de nuestra situación al imperialismo, al capital internacional, al mal tiempo, etc., no asumimos nuestra responsabilidad en materia educativa y el déficit de la educación se sigue acumulando cada año. Una lucha real contra todo tipo de dominación externa, imperial, no puede basarse en eslóganes emocionales vacíos de contenido, sino que esa lucha debemos enfrentarla con dignidad, de igual a igual, en las definiciones económicas y tecnológicas y no en las calles con estribillos estridentes. La lucha contra toda forma de dominación también debe concretarse haciendo que nuestros niños tengan mejor educación, ampliando mercados para nuestros productos, desarrollando y vendiendo ciencia y tecnología al mercado nacional e internacional. Cuando estemos a ese nivel podremos mirarlos cara a cara y poner nuestras condiciones en una relación de pares, no de subordinados.
El desarrollo de la ciencia y la tecnología ahora es más vertiginoso de lo que era hace 50 años. Se calcula que en estos últimos 20 años hemos avanzado en ciencia y tecnología lo que la humanidad avanzó en dos siglos y esta velocidad tiende a aumentar, no a disminuir. Hace 20 años se hablaba del rezago de los países “en desarrollo” frente al avance de los países altamente desarrollados y, año que pasa, ese rezago se hace más grande, pero también han habido países que han sabido neutralizar ese rezago y disminuir los índices de pobreza en sus países.
En nuestro país, muchos de los esfuerzos por modificar la situación de la educación han tenido un tinte exageradamente ideológico o político y no siempre pedagógico que vaya adscrito a una visión de desarrollo nacional. No tenemos un norte claro, seguimos impulsando políticas extractivistas y, demagógicamente, seguimos proponiendo la industrialización de nuestras materias primas sin contar con un Plan estratégico de desarrollo nacional y una tecnología desarrollada. Entonces, al igual que Alicia en el país de las maravillas, si no sabemos dónde ir, todos los caminos parecen buenos.
Reconocer nuestras limitaciones y situación deficitaria no es mala, al contrario, es necesario y es un imperativo hacerlo para, a partir de ello, ver con mucha humildad y dignidad donde estamos, cual es el estado educativo de nuestros niños y ver por donde debemos atacar para resolver los problemas. De igual manera debemos tener la valentía de reconocer el déficit educativo que venimos arrastrando hace años, las deficiencias que tenemos, la mala calidad de nuestro servicio y comenzar a remediar la situación, por ello las políticas educativas del gobierno deben ser claros cosa que nos permitan tener una visión diferente de abordaje de la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes en nuestro país que, por cierto, merece un mejor destino.
BIBLIOGRAFIA:
José, M. Hernández, Díaz  Miradas pedagógicas de Bolivia
UDAPE Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas